Charcas temporales

Doñana alberga una importante y diversa red de charcas y lagunas temporales de carácter mediterráneo. Estos puntos de agua se encuentran en las zonas de descarga de las dunas móviles, en los valles interdunares húmedos, en el manto de arenas dunares estabilizadas y en el ecotono entre arenas estabilizadas y marisma. Los factores determinantes de la presencia y extensión de estos humedales son la geomorfología y la profundidad a que se encuentra el nivel freático.

La inundación de estas lagunas y charcas depende de las precipitaciones, que en Doñana son mayoritariamente otoñales e invernales. Por lo tanto, estos medios se inundan en invierno y tienen agua hasta el final de la primavera, cuando se secan debido al fuerte estiaje característico del clima mediterráneo. La alta variabilidad interanual de las precipitaciones se traduce, además, en una elevada variabilidad en la inundación de dichos medios temporales.

Las charcas y lagunas temporales de Doñana albergan una rica flora y fauna acuática asociadas y son vitales para la reproducción de los anfibios. Por desgracia, la sobreexplotación está causando un acortamiento de su período de inundación y un aumento de la frecuencia de eventos de sequía (años en que ciertas lagunas no llegan a inundarse), poniendo en peligro el futuro de las poblaciones de los organismos asociados a ellas.

La situación de las lagunas temporales de Doñana no es más que un reflejo del declive generalizado de este tipo de hábitats mediterráneos. Es por ello que la Unión Europea los ha designado como “hábitats prioritarios” en su Directiva de Hábitats, lo que lleva aparejado la obligación de conservarlos activamente.

El seguimiento de la inundación de los medios acuáticos temporales está asociado al seguimiento de la distribución y abundancia relativa de la comunidad de anfibios de Doñana, ya que la duración del periodo de inundación y la fecha en que ésta comienza son determinantes para que el desarrollo larvario de estas especies pueda o no completarse con éxito.

La toma de datos en el terreno se complementa con el seguimiento, mediante técnicas de teledetección, de la evolución de la inundación de la marisma, otro hábitat de Doñana importante para la reproducción de los anfibios y que también está considerado hábitat prioritario de la Directiva de Hábitats de la UE.

Charcas temporales