Aves

Focha

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Perdiz

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Registro Ornitológico

Registro Ornitológico

Reproducción Aves Acuáticas

Coloniales

Protocolo

No Coloniales

Protocolo

Censos Aves Acuáticas

La importancia del Espacio Natural de Doñana para las aves acuáticas y, por extensión, de las Marismas del Guadalquivir, ha sido destacada desde antiguo y obtuvo el respaldo internacional en 1982 cuando fue uno de los dos humedales que designó España para incorporar en la Lista de Humedales de Importancia Internacional en su Adhesión como Parte Contratante de la Convención de Ramsar (Ramsar 2011). En el año 2006 se amplió el sitio Ramsar "Parque Nacional de Doñana" a todo el Espacio Natural, denominándose desde entonces Sitio Ramsar "Doñana" con una extensión de 111.645 has., quedando fuera la mayor parte de las zonas de arrozales y cultivos ubicados al norte del END. En esta misma resolución se declararon también como sitios Ramsar los Parajes Naturales del Brazo del Este y de las lagunas de Palos y Las Madres. Doñana cumple sobradamente todos los criterios establecidos para aves acuáticas en la Convención de Ramsar. Para hacerse una idea de esta importancia, podemos destacar que cumple el criterio 6 del Convenio de Ramsar (valor mínimo que representa el 1% de la población biogeográfica de referencia) para ansar común, silbón europeo, ánade friso, cerceta común, ánade rabudo, cuchara común, pato colorado, malvasía cabeciblanca, espátula común, flamenco común, cigüeñuela común, avoceta común, chorlitejo grande, chorlitejo patinegro, correlimos menudo, correlimos común, aguja colinegra y gaviota sombría (González y Pérez-Aranda, 2011).

En invernada, Doñana alberga más de un tercio de los totales nacionales de ánsar común, cerceta común y silbón europeo, siendo también la principal localidad de invernada de zampullín común, flamenco común, tarro blanco, ánade friso, ánade rabudo, cuchara común, cerceta pardilla, cigüeñuela común, avoceta común, chorlitejo patinegro, correlimos menudo, correlimos zarapitín, combatiente, aguja colinegra y archibebe oscuro (Martí y Del Moral 2003). En época reproductora alberga una cuarta parte de las parejas de zampullín cuellinegro (Palomino y Molina 2009), más de la mitad de la población nacional de gaviota picofina (Bertolero et al. 2008), casi la mitad de las cercetas pardillas y dos tercios de las fochas cornudas (Ballesteros et al. 2008), más de una cuarta parte de la población de pagazas piconegras o dos tercios de los fumareles cariblancos (Corbacho et al. 2009), así como la práctica totalidad de los moritos, gran parte de las espátulas (Máñez y Rendón-Martos 2009) y es el principal enclave de reproducción de ardeidas (Garrido et al. 2012). Por otro lado, la variabilidad climática, tanto estacional como interanual, así como la situación geográfica de las zonas húmedas de Doñana, provoca que existan importantes fluctuaciones estacionales en el número total de ejemplares y en la composición de la comunidad avifaunística. Aun así, las Marismas del Guadalquivir son, como hemos visto, el sitio de invernada más importante para las aves acuáticas migratorias en la región mediterránea, y la principal zona de reproducción para un elevado número de especies, habiéndose sugerido que los procesos que actúan en las aves acuáticas a escala local tienen un reflejo en las tendencias poblacionales de las aves acuáticas de toda la región mediterránea occidental (Rendón et al. 2008).

Todo ello justifica la necesidad de mantener a largo plazo una estadística precisa de la evolución de este grupo faunístico. Esta información resulta esencial para la correcta gestión del espacio y las especies, por lo que es reclamada por las autoridades responsables de la asignación de las diferentes figuras de protección con que cuenta este espacio y por los gestores del mismo.

Playa y Franja Litoral

El litoral de Doñana, situado geográficamente dentro del Golfo de Cádiz (Océano Atlántico), representa una de las playas de arena más extensas sin construcciones humanas de la costa española. Presenta características propias de una zona costera, bien diferenciada de los otros ecosistemas terrestres de Doñana. En comparación con las otras zonas del Espacio Natural de Doñana existen pocos datos para valorar su importancia en un marco ecológico, tanto a nivel local como global. La playa se sitúa en un punto estratégico para observar los movimientos costeros de las aves marinas de paso entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo. A su vez, por su buen grado de conservación, es parte importante de la ruta migratoria del Atlántico Oriental, utilizada por muchas especies de Charadriformes (Smit & Piersma, 1989; Barbosa, 1997). Además, los humedales de Doñana, por su extensión y proximidad del Estrecho de Gibraltar, es uno de los principales puntos de concentración de aves migrantes de España (Pérez-Tris y Santos, 2004), que utilizan la zona como un importante área de descanso y alimentación antes de cruzar al continente africano. Es por lo tanto un punto ideal para registrar tendencias poblacionales de este grupo de avifauna. A pesar de su inclusión en el Parque Nacional, y con una Zona de Protección que se extiende mar adentro hasta la primera milla marítima (1.852 metros), la playa de Doñana es transitada de manera frecuente por vehículos y personas a pie. Esta presencia humana se debe principalmente a la explotación de los recursos pesqueros desde la playa, particularmente las coquinas (máximo número de licencias 160), aunque también tiene importancia el tráfico rodado como vía de comunicación y como zona de visita turística del Parque Nacional. Por todo lo anterior, un registro estandarizado de las aves en la playa puede aportar información valiosa a diferentes niveles, proporcionando el único registro relacionado con el medio biótico de esta parte del Espacio Natural de Doñana. Este registro de aves complementa además a los otros relacionados con la avifauna de Doñana, englobando así prácticamente todos los grupos de aves presentes en este espacio.

Protocolo

Humedales

Desde mediados de los años ochenta se ha llevado a cabo, por el Equipo de Seguimiento de Procesos Naturales de la Estación Biológica de Doñana, multitud de censos terrestres de diferentes humedales del área de Doñana y las Marismas del Guadalquivir, en los que se censan todas las aves acuáticas y aquellas otras aves no paseriformes ligadas a los humedales. Estos censos son muy útiles, pues, entre otras aplicaciones, sirven para tener una idea precisa del uso que las distintas especies de aves hacen de un determinado humedal o conjunto de humedales de características determinadas (por ejemplo, las lagunas peridunares, o enclaves marismeños manejados). Asimismo, ilustran el proceso de ocupación de nuevos humedales por las aves (caso de las nuevas lagunas originadas por el Proyecto Doñana 2005), y dan una idea de la evolución de las poblaciones de aquellas aves acuáticas que no se censan bien desde el aire (podicipediformes, ardeidas, calamón, larolimícolas, etc.). Además, gracias a ellos se han podido detectar especies amenazadas de rálidos o anátidas que no se pueden localizar en el censo aéreo, tales como la focha moruna, la cerceta pardilla, el porrón pardo y la malvasía cabeciblanca. Para estas especies se realizan cinco censos coordinados a nivel nacional a lo largo del año, que se llevan a cabo hacia mediados de los meses de enero, abril, junio, septiembre y noviembre. Durante dichos censos, además de los humedales del Parque Nacional y del Parque Natural de Doñana que se mencionan en el apartado de localidades de muestreo, se prospectan también otras zonas marismeñas del Parque Nacional de difícil delimitación, pero en las que puedan encontrarse ejemplares de estas especies por tener las condiciones adecuadas en un momento determinado, o porque se conozca la presencia previa de estas especies por observaciones anteriores, tanto de los miembros del Equipo de Seguimiento como de otros observadores. En estos censos coordinados se intenta observar con detenimiento todas las malvasías localizadas, con el fin de detectar posibles ejemplares de malvasía canela (Oxyura jamaicensis) o de híbridos entre ambas especies congenéricas. Asimismo, en los bandos de fochas comunes se intentan visualizar en detalle el mayor número de individuos, con el fin de detectar ejemplares de su congénere amenazado de extinción. Además, una vez que se detectan nidos, parejas o individuos de estas especies amenazadas con comportamiento reproductor, se procede a su seguimiento por la persona del Equipo de Seguimiento responsable de la zona donde se encuentre, que visitará la localidad con una periodicidad máxima de quince días, y reflejará en su diario de campo todos los datos referentes a estas especies amenazadas.

Protocolo

Aéreos

La Estación Biológica de Doñana ha mostrado siempre una especial preocupación por conocer el estado general del Parque Nacional de Doñana, así como de todo el territorio circundante, por el que se ve fuertemente afectado. Fruto de esta inquietud fue el plantearse a principios de los años 70 y aún antes, la realización de un seguimiento rutinario de las marismas y demás áreas inundadas del margen derecha del río Guadalquivir.

Las especiales características del área y la importancia que la ornitofauna de acuáticas tiene en el conjunto, llevó a elegir como test el censo periódico de las aves acuáticas de tamaño mediano y grande. Muy pronto se llegó a la conclusión de que la única manera práctica de llevar a cabo este censo era realizándolo desde el aire, y se inició un programa de censos aéreos, cuyo resultado se presenta a continuación en forma de tablas, con los datos numéricos tal como se tomaron.

Los censos aéreos de aves acuáticas en las Marismas del Guadalquivir fueron iniciados por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) con la ayuda de la Estación Biológica de la Tour de Valat (Camarga, Francia) a principios de los años setenta, y desde entonces se siguen realizando con una periodicidad prácticamente mensual desde finales de esa década. El censo aéreo abarca las grandes lagunas y marismas, en cualquier grado de transformación, de la margen derecha del río Guadalquivir, así como el sector gaditano del Espacio Natural de Doñana, revisándose durante el mismo un total de 84.628 ha. Aunque excepcionalmente se registran observaciones de especies escasas o accidentales, son 49 los taxones de aves acuáticas que han sido registrados en las bases de datos en más del 5% de los censos realizados, es decir, que levantan el vuelo al paso de la avioneta y que, por lo tanto, pueden ser censadas.

Protocolo

Internacional

El Censo Internacional de Aves Acuáticas de las Marismas del Guadalquivir/Doñana se enmarca en los censos internacionales de esta aves (IWC, International Waterbird Census) que, coordinados antiguamente por el Buró Internacional para el Estudio de las Aves Acuáticas (IWRB, según sus siglas en inglés), y ahora por Wetlands International, se realizan desde 1967 en nuestra región biogeográfica (Paleártico Occidental) con el fin de conocer el tamaño de las poblaciones de estas aves y sus variaciones a lo largo del tiempo, tanto a nivel local como global. En España se inició esta actividad en 1.972, y desde entonces se ha realizado de forma prácticamente interrumpida. Las fechas preferentes de censo se marcan hacia mediados de enero, época considerada de máxima estabilidad de las poblaciones de aves acuáticas en las localidades de invernada, aunque esta máxima no se cumple en nuestro caso para algunas especies, caso de la cigüeña común o de la espátula, por poner algunos ejemplos, que ya se encuentran de regreso desde sus cuarteles de invierno.

Cada país intenta censar la mayor extensión de territorio posible, pero la evaluación de los cambios en los niveles poblacionales se estudia en base al seguimiento de una serie de localidades testigos a lo largo del territorio europeo, básicamente las que disponen de censos regulares desde hace mucho tiempo, lo que permite obtener índices de las fluctuaciones de las poblaciones a nivel global. La información obtenida, a pesar de sus limitaciones, es considerada de interés, esencialmente para poner de manifiesto la carencia de conocimiento sobre algunas especies y localidades.

Censo Internacional de Aves Acuáticas Invernantes de Doñana/Marismas del Guadalquivir, que consiste en la suma del censo aéreo, los censos terrestres ya mencionadas en su protocolo correspondiente, el censo de la playa y franja litoral, y la realización de otros censos terrestres (algunos de ellos sólo realizables si las condiciones de inundación lo permiten), así como los censos de los posibles dormideros de aves acuáticas que se detecten en todo el área de estudio.

 

Protocolo

Rapaces

Rapaces

Paseriformes

Primavera

Protocolo

 

Postnupcial

Protocolo

 

Amenazadas

Censos Coordinados

Protocolo

Gaviota de Audouin 

El litoral de Doñana, situado geográficamente dentro del Golfo de Cádiz (Océano Atlántico), representa una de las playas de arena más extensas sin construcciones humanas de la costa española. Presenta características propias de una zona costera, bien diferenciada de los otros ecosistemas terrestres de Doñana. En comparación con las otras zonas del Espacio Natural de Doñana existen pocos datos para valorar su importancia en un marco ecológico, tanto a nivel local como global. La playa se sitúa en un punto estratégico para observar los movimientos costeros de las aves marinas de paso entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo. A su vez, por su buen grado de conservación, es parte importante de la ruta migratoria del Atlántico Oriental, utilizada por muchas especies de Charadriformes (Smit & Piersma, 1989; Barbosa, 1997). Además, los humedales de Doñana, por su extensión y proximidad del Estrecho de Gibraltar, es uno de los principales puntos de concentración de aves migrantes de España (Pérez-Tris y Santos, 2004), que utilizan la zona como un importante área de descanso y alimentación antes de cruzar al continente africano. Es por lo tanto un punto ideal para registrar tendencias poblacionales de este grupo de avifauna. A pesar de su inclusión en el Parque Nacional, y con una Zona de Protección que se extiende mar adentro hasta la primera milla marítima (1.852 metros), la playa de Doñana es transitada de manera frecuente por vehículos y personas a pie. Esta presencia humana se debe principalmente a la explotación de los recursos pesqueros desde la playa, particularmente las coquinas (máximo número de licencias 160), aunque también tiene importancia el tráfico rodado como vía de comunicación y como zona de visita turística del Parque Nacional. Por todo lo anterior, un registro estandarizado de las aves en la playa puede aportar información valiosa a diferentes niveles, proporcionando el único registro relacionado con el medio biótico de esta parte del Espacio Natural de Doñana. Este registro de aves complementa además a los otros relacionados con la avifauna de Doñana, englobando así prácticamente todos los grupos de aves presentes en este espacio.

Protocolo